Esto no es otra review más de un televisor de 65 pulgadas 4k

Hisense tv

Desde año nuevo en casa hemos subido el televisor del salón al despacho de Èlia. Y donde éste estaba ahora tenemos una pedazo de pantalla de 65 pulgadas 4k, cortesía de Hisense.

Después de mucho mirar, nos decidimos por este modelo de Hisense (ES), que a la hora de escribir estas palabras está con un 15% de descuento a algo más de 650 euros. Yo tengo que reconocer que he pagado más o menos esto, pero también es cierto que al poco de comprarlo le he visto rebajado hasta los 600 (es lo que hay, a veces se gana y otras se pierde…).

Y es más, su modelo superior (ES) tenía la última vez un pedazo de descuento del 50%, bajando de los 1.300 euros que vale ahora hasta prácticamente lo que hemos pagado en casa por éste.

Pero mira, la única diferencia entre el modelo anterior y el nuevo es que el nuevo tiene HDR. Y precisamente ya he explicado en la intranet de mecenas hace tiempo el porqué creo que esta tecnología en pantallas destinadas a consumo audiovisual no debería haber visto la luz. Para los que no sois (aún, G.G) mecenas, el resumen sería que el HDR hace que todo luzca más bonito, pero elimina el factor de fotografía que el director de la obra quizás quiso darle a su creación, igualando todos los productos indistintamente de si estamos ante una serie policiaca o un ánime.

Está también el pequeño detalle de que la pantalla mide 92cms por 150cms. Que es de ancha más larga que algunas personas que conozco. Y que con el packaging hay que sumarle un palmo extra a cada lado. Solo de pensar tener que reenviarla se me ponen los pelos como escarpias.

Así que en estas estamos.

  • Como principal ventaja está el hecho de que la tecnología de la pantalla es de una calidad en todo caso semeja a los productos de Samsung o LG, solo que unos 200 euros más barata.
  • Como contra, que de aplicaciones de streaming de contenido populares solo tiene Youtube, RakutenTv y Netflix. Y eso significa que no tiene Amazon Prime Video, ni HBO, justo dos que a nosotros en casa nos interesan.

Me he vuelto loco (y de hecho el proveedor me ha vuelto más loco aún asegurándome que sí había manera de poner Amazon Prime Video), pero al final, ni cambiando región, ni instalándola desde fuera, ni nada de nada.

Al parecer en su día en la versión inglesa sí hubo Amazon Prime Video, pero al menos ahora, y a no ser que lo capen por IP o alguna cosa rara, la única manera de tener Amazon Prime Video y HBO en una Hisense, y en definitiva en algo que no sea Samsung o LG, es mediante un dispositivo de terceros.

Uno como el Chromecast (sigue siendo uno de los mejores regalos que puedes hacer a algún familiar), haciendo el apaño, en el caso de Amazon, de enviarlo desde un ordenador compartiendo la pantalla de chrome (la aplicación del móvil no tiene servicio de mirroring con Chromecast por eso de que Google y Amazon son competencia directa). O el FireTV (ES), que cuando baje de precio lo voy a acabar pillando (su precio habitual son unos 60 euros, pero a lo largo del año siempre hay un momento, presumiblemente en el día de Amazon, que bajará a casi la mitad).

Hisense tv caja
Me hace gracia que estos productos los sigan vendiendo con el gancho del fútbol…

¿Y a esto llamas review, Pablo?

Lo cierto es que no.

Creo que a día de hoy ya no tiene sentido hacer una review de un smartTV. Tiene lo que ya todo el mundo está habituado a encontrarse en estos dispositivos, con un mando y unos botones inferiores que sirven de acceso directo a Youtube, Netflix y compañía.

El resto de apps, las instalas de un market propio de Hisense (o de Samsung, o de LG, o de…), que segmenta por región para mostrar por defecto las aplicaciones que entiende más pueden interesarle a un usuario de tal país.

Por defecto abre en modo televisor, y tarda apenas un par de segundos en abrir Netflix, que a fin de cuentas es casi lo único que vemos.

Una interfaz limpia, sin distracciones, que tiene lo justo y necesario. La idea de estos productos, como ya expliqué en su día, es que vayan al grano. En uno o dos toques, ya estés reproduciendo lo que quieras.

La cuestión, y es lo que me lleva a hablar de televisores en pleno 2019, es que junto con el año pasado es ahora cuando veo que tiene sentido tener en el salón (para quienes tenemos espacio suficiente, ojo) un dispositivo de este tamaño.

Y lo tiene por dos motivos principales: Netflix (es decir, el streaming de contenido audiovisual) y las videoconsolas.

Dos motivos que, de hecho, se reducen a uno: ahora YA HAY contenido en 4k suficiente como para disfrutar de pantallotas en casa.

Que, sinceramente, la diferencia de 4k en un monitor de 32 pulgadas frente a uno Full HD apenas se nota. Pero en una pantalla de más de 50 pulgadas la cosa cambia… y mucho.

Hisense tv 65
Mola ver tu web en pantalla de 65″, hasta que te das cuenta de que la navegación con el mando es una putada

El 4k de las plataformas de entretenimiento

El CES, celebrado hace un par de semanas, es fiel reflejo de este nuevo interés por renovar el televisor de muchos hogares.

Los fabricantes han estado al quite para presentar dispositivos con resolución 8k (EN), televisores OLED enrollables (ES/no con la idea de transportarlos, sino de ocultarlos cuando no los utilizamos), con tecnologías que apuntan maneras como la MicroLED (EN/una alternativa a la OLED), y sobre todo, sacando de una maldita vez televisores enfocados a jugadores (EN).

Que puede parecer una obviedad, pero es que hasta el momento si un jugador quería disfrutar a tope de los Hrz y la frecuencia de refresco en un shooter, le tocaba… ¡comprarse un monitor de PC!

Como todo en esta vida, estas ferias sirven principalmente para que los fabricantes saquen músculo con productos que en la mayoría de casos o no ven la luz, o tampoco es que marquen un antes y un después. A fin de cuentas, lo interesante de esto es que los periodistas hablen de tu producto y que el usuario medio se le quede en la cabeza que tal marca está a la vanguardia.

Esto es, marketing.

Pero por detrás, lo que estamos viviendo es una bajada drástica de los precios en televisores de gran tamaño. Ahora producir pantallas de más de 50″ ya no sale tan caro, y esa fricción del consumidor histórica (para qué &%@|~»$ quiero un televisor de tantas pulgadas si los canales de televisión, a lo sumo, van a Full HD, y el contenido que pirateo tiene calidad de grabación de cine cámara en mano…) se ha dilapidado con la hegemonía de plataformas como Netflix, que ya cuenta con una cartera de contenido en 4k HDR más que aceptable (sobre todo títulos propios), y con las últimas consolas de esta generación, que ya ofrecen 4k nativo o aunque sea 60fps Full HD en la mayoría de títulos.

Que créeme que disfrutar de una buena película en 4k en una pantalla de 65 pulgadas, con tu pijama y tu mantita, es una experiencia que al menos está al nivel de la que nos da el cine.

Tampoco creo que la sustituya, ojo (ir al cine tiene un elemento social que difícilmente es reproducible en casa), pero al menos la iguala.

Y para alguien («alguienes» en nuestro caso) que consume tanto contenido audiovisual, era cuestión de tiempo que acabara dando el paso.

Me alegro, eso sí, de haberlo hecho en el momento adecuado.

Si estás con el runrún de cambiar de televisor, ya sabes. Después de dedicarle cerca de un mes a comparar precios, lo mejor que he encontrado en cuanto a calidad/precio es este modelo (ES).

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