Y yo para qué quiero tanto (to blog or not to blog)

La compra de Tumblr hace apenas un par de semanas por 1100 millones de dólares ya lo dejaba claro: El segmento blogger se está moviendo.

to-blog-or-not

Cuando uno empieza a escribir en la red, además de no saber dónde se ha metido, por lo general tiene como primer gran inconveniente el elegir qué plataforma utilizará para ello. Históricamente, hay dos grandes en el sector: Blogger (ES) y WordPress (ES).

El primero te permite ser un mero editor, olvidarte de eso de la administración, y ya de paso usarlo con tu cuenta de Google. Su verdadero homólogo en este caso sería wordpress.com (ES), un servicio semejante pero usando el CMS capado de WorPress.

Para los aventureros como un servidor, se compran un hosting e instalan WordPress, que permite una flexibilidad increíble, e incluso algunos insensatos les da por hacerse un Drupal o un Joomla por eso de marcar la diferencia.

Lo que tienen en común todos estos CMS es precisamente el ser todoterreno. Tan bien te sirven para crear un blog, como para hacer una galería, vender en una tienda online o mil cosas más que se ocurran.

Y como ya dije la semana pasada a razón del 10º aniversario de WordPress, te permite hacerlo sin grandes conocimientos técnicos, únicamente consultando a la comunidad y a base de instalaciones Plug&Play de esas que a todos nos gustan.

Pero los tiempos pasan, y las infinitas posibilidades de un CMS flexible como WordPress pueden ser tomadas cada vez más como un problema. Vivimos en la era del todo instantáneo, y lo cierto es que escribir entradas pesadas extensas como con las que amenaza un servidor no van acorde con un ritmo de vida mucho más rápido, en el que prima la necesidad y el presente.

Es por ello como poco a poco estoy viendo (muy a mi pesar) cómo la figura del blogger que se toma su tiempo y reflexiona, que le dedica horas a esto de opinar en la red, va dejando paso a otro tipo de figuras que se preguntan para qué necesito tanto.

Y es precisamente ahí donde quería llegar: proyectos de la talla de Medium (EN) o Ghost (EN), que hace 10 o 20 años hubieran pasado totalmente desapercibidos, simplifican el hecho de publicar al máximo, y llegan justo en el momento oportuno. Ni plugins ni barras laterales ni elaboradas técnicas de SEO. Únicamente entras en tu servicio, escribes o compartes en el cuadro blanco del medio, y le das a Enter.

Por detrás, el sistema se encarga de hacer llegar lo que has escrito al que quiera leerlo, y punto. Puedes vivir feliz.

Y ofrece un punto de vista diferente al mundo blogger, que sí es respetable: En estos servicios te encuentras escribiendo en comunidad, y no en solitario como ha ocurrido hasta entonces (por mucho multiusuario que haya, la labor tradicional de un blogger es escribir él solito). La parte egocentrista tan pegada a la generación de contenido se diluye, lo cual es más bueno que malo.

En contraposición, quizás estemos en el inicio de una burbuja de expectativas. Medium aún está en la fase beta privada, y sin duda el discurso que ofrece en la actualidad es de muy alto nivel (plataforma desarrollada por Ev Williams, cofundador de Blogger y Twitter, y repleta de celebrities, que a fin de cuentas son los que tienen acceso a las betas privadas). Ghost es aún un proyecto en vías de desarrollo (crowdfunding), que sería como buen open source sustentando por una comunidad, y que a su favor tiene volver a la esencia de lo que WordPress siempre quiso ser: un espacio para escribir minimalista, usable, y punto.