Un paso más allá en eso de democratizar la gestión de contenido multimedia

plex cloud

Llevo un par de semanas de locos, y el que no haya visto análisis semejantes por las fuentes que habitualmente consulto (que quizás es que se me han pasado), no ha ayudado a que este artículo saliera hasta ahora.

La cuestión es que, como seguramente sepa, soy un consumidor intenso de contenido audiovisual. Sigo yendo al cine cuando puedo, no me importa pagar los peajes (de usabilidad y/o económicos) de plataformas como Netflix, OrangeTV o ATresMedia, y de vez en cuando, incluso le doy una oportunidad a la televisión convencional, con sus lapsos publicitarios infinitos y con esa filosofía tan mainstream de que el medio debe ser quien decide a qué hora y cómo debo consumir su programación.

Y todo esto no quita que haya mucho contenido que, por una u otra razón, el resto de canales antes mencionados no me ofrece.

Sin ir más lejos, estoy disfrutando estos días nuevamente de Stargate Universe (EN). El spin off más criticado de la franquicia. Pese a que para un servidor, más cercano a títulos “continuistas” como Battlestar Galactica que a esa necesaria ruptura captiular de Star Trek (la cual viene dada por exigencias de la emisión irregular televisiva de la época, pero esto ya es otro tema :)), ha sido seguramente de las que más he disfrutado.

Y como no, plantearse verla “por los cauces oficiales” es, a día de hoy, y aún considerando que la serie apenas tiene unos 8 años de vida, una verdadera epopeya.

En estos casos es donde entra Plex. Por comodidad, por capacidad de acceder al contenido indistintamente del país donde esté, porque no cubre únicamente el streaming de series y películas, sino que también lo utilizo para gestionar mi biblioteca musical, o por el simple mantenimiento de un historial centralizado de contenido ya visto (muy útil por ejemplo para saber por dónde me había quedado la última vez). Una herramienta que llevo años utilizando, y que a día de hoy se ha hecho prácticamente con el sino de mi antiguo iMac.

Plex ha sabido posicionarse como referencia indiscutible para todos aquellos que quieren gestionar sus bibliotecas multimedia, sean del tipo que sean, ofreciendo un servicio auto-alojado capaz de servir contenido (fotos, vídeos, música…) a prácticamente cualquier dispositivo que se le ocurra, habida cuenta de que el número de clientes y servidores que ofrece Plex es cuanto menos… considerable (EN).

El Talón de Aquiles de la gestión de contenido multimedia

Los puntos fuertes creo que quedan claros, pero, ¿qué hay de los débiles?

Tienen nombre propio (servidor auto-alojado), y van precisamente de la mano de sus ventajas.

El que sea el propio usuario quien tiene que gestionar su cartera de contenido es de por sí una de sus principales barreras de entrada.

Pese a que paulatinamente Plex ha ido simplificando la configuración inicial de su servicio, aún requiere de unos conocimientos mínimos para ponerlo en funcionamiento. No es un plug and play como sí lo es un Netflix o un Wuaki. De ahí que en su día me animara, en base a vuestras peticiones, a crear un tutorial en dos artículos sobre mi arquitectura Plex/Chromecast.

Y una vez todo está convenientemente configurado, aún falta que nosotros, proactivamente, le metamos contenido para reproducir. Lo que conlleva en algunos casos el descubrimiento del maravilloso y complejo mundo del torrent y la automatización de descargas, que si cree conveniente, podría traer por estos lares.

Plex ha evolucionado, no obstante, muchísimo, haciendo opaco al usuario lo que antes sin lugar a dudas producía verdaderos dolores de cabeza:

  • El acceso multidispositivo: ¿Quién recuerda cuando para usar el emule había que abrir puertos en el router? Plex, como cualquier otro servidor con capacidad para suministrar contenido a fuera de la red, necesitaba al principio que el usuario hiciera este paso. Actualmente, y en base a una suerte de “despachador”, suministra nuestro contenido desde sus servidores cuando estamos fuera, lo que hace que vaya muchísimo mejor, y que de paso, no requiera tocar el router.
  • Codecs: Dependiendo de dónde queramos consumir el contenido, lo mismo el formato de ese vídeo no es reproducible. Y sin embargo, ¡voilá! Todo funciona de forma abstracta al usuario gracias a que Plex se encarga inteligentemente de convertir al formato adecuado un contenido en local para que por ejemplo pueda verse en un Chromecast o un iPhone.
  • Metadatos y subtítulos: Ya no hablamos únicamente de que solo con subir el contenido a la carpeta adecuada Plex identifica de qué se trata y lo cataloga como tal. Hablamos de que en casos de series, música o películas, obtiene mediante servicios externos sus metadatos (carátula, nombre, descripción, valoraciones, reparto…) y es capaz de hacer lo propio con los subtítulos, aplicándolos por defecto siempre que sea consciente de que el idioma del contenido no corresponde con el nuestro. De nuevo, trabajo que nos quita.

Con todo esto en mente, me parece un verdadero logro que recientemente la compañía anunciara el lanzamiento de Plex Cloud (EN), con todo lo que ello entraña.

La separación lógica del servicio y el hardware

Hablamos de un paso más allá en la gestión de contenido, abstrayendo al usuario de la necesidad de dedicar recursos de hardware al servidor Plex.

Plex Cloud utiliza la nube de Amazon (esto por ahora, que la idea es hacer lo propio con cualquier otra), que pasará a ser la biblioteca de ese servidor. Servidor, por cierto, que no tendremos que tener instalado en nuestro dispositivo, sino que estará en los propios servidores de la compañía.

Esto, que dicho así parece una obviedad, tiene su grado de complejidad en el momento en el que eres consciente de que el servicio va a tener que gestionar contenido único para cada usuario. Que el servidor de Plex separa la operativa del contenido, cosa que hasta ahora nadie había hecho, teniendo que adaptarse a un entorno que cuanto menos podemos considerar caótico.

¿Cuántas versiones de un mismo capítulo tendrá que ofrecer Plex Cloud a sus clientes? Porque recordemos que cada una de estas versiones tendrá que ser preformateada a los codecs que cada uno de los clientes necesite en cada uno de sus dispositivos… Netflix, por poner un ejemplo, solo tiene una versión para cada contenido y se encarga de distribuirla preformateada a cada cliente. Aquí tendremos diferentes versiones de un mismo contenido, lo que complica aún más las cosas.

Es, a todos los efectos, una nueva ruptura de las barreras técnicas que un usuario de Plex tiene que afrontar para disfrutar de este centro multimedia.

Y por supuesto, ya no va a ser necesario que destinemos un dispositivo específico de nuestro hogar a que sirva ese contenido, teniendo que tenerlo conectado como mínimo cada vez que lo queremos usar (y en el práctica, como es mi caso, 24/7). El trabajo de codificación y distribución lo harán los servidores de la compañía. Pero el control de esa biblioteca seguirá estando, para bien y para mal, en nuestra mano.

Ahora claro, falta que veamos tejer una industria que nos permita automatizar la descarga. Cosa que en efecto podremos seguir haciendo con el apaño de la sincronización con local, pero que estoy seguro que en cuestión de meses se materializará en herramientas que operan únicamente a nivel cloud. AWS puede ser un buen comienzo :).

Y me encantaría conocer en profundidad la compleja red de distribución que están montando. El cómo ser capaces de escalar un servicio que hasta ahora operaba a nivel local a la nube, intentando repartir recursos entre distintos usuarios (a fin de cuentas, hay un número limitado de versiones para cada contenido, y una vez formateada una, puede ser utilizada para el resto ahorrándonos recursos).

Plex Cloud es por ahora una mera promesa a futuro. Un servicio extra para todos aquellos clientes de la versión de pago de Plex al cual que se accede por invitación (pides el acceso, y lo irán dando según vean que pueden ofrecerlo a cada vez más clientes). Y precisa contar con una cuenta de Amazon Drive Unlimited, que por España cuesta unos 70 euros al año más los casi 20 que pagamos por ser Amazon Premium.

En total, y echando cálculos, me parece que saldría por alrededor de 9 euros al mes. El precio que vienen costando de media los servicios de video on demand por estos lares.

Con la ventaja de que ese contenido está 100% controlado por nosotros. Con la desventaja de que ese contenido depende 100% de nuestro control :).