El uso de Uber, Tinder y Pokemon Go como canales de organización ciudadana

herramientas manifestacion

La semana pasada varios medios (EN) anglosajones se hicieron eco de algunos movimientos recientes de la ciudadanía de Hong Kong que se ha levantado desde hace semanas en pos de proteger el que es a día de hoy una ciudad-estado pseudo-libre dentro del sistema comunista Chino.

Si no estás muy puesto en geopolítica te lo resumo para hacer una breve introducción, dejándote los enlaces oportunos para que ahondes más en el tema si te interesa.

El Honk Kong chino

Básicamente, Honk Kong ha sido desde sus inicios un dolor de muelas para China. Un estado casi libre, que cuenta con su propio sistema judicial, político y policial, a las puertas del Imperio, y que para colmo es un ejemplo a seguir en cuanto a economía se refiere. Y por ello, la tensión entre ambas partes ha llegado a un punto peligroso.

Hace cosa de tres meses, China, que ha ido paulatinamente controlando billetera en mano al gobierno (a día de hoy ya es quien pone o quita al primer ministro y tiene el control de más de la mitad del Parlamento) se sacó de la manga una nueva Ley de Extradición (ES), que entre otras cosas, le permitiría extraditar fugitivos del régimen en Hong Kong a la China continental.

Y esto ha sido la gota que ha colmado el vaso, llevando a cerca de un millón de ciudadanos a las calles.

Por supuesto, desde los medios afines al régimen la sublevación ciudadana es prácticamente anecdótica. Los medios internacionales que están por allí hablan de que uno de cada 7 ciudadanos se ha tirado a la calle para mostrar su descontento (ES).

Sea como fuere, estamos desde entonces viviendo una suerte de distopía tecno-social de lo que bien podría ser (Dios no lo quiera) las guerras ciudadanas del día de mañana en occidente.

China es, como ya he explicado en más de una ocasión, el ejemplo perfecto del Gran Hermano de George Orwell en la vida real. Una sociedad controlada sistemáticamente por millones de cámaras, en un entorno de capitalismo voraz supeditado a la censura del gobierno comunista.

Todo, absolutamente todo lo que se dice en el Internet Chino pasa por los satélites al servicio del gobierno, el llamado Gran Cortafuegos Chino, que no deja de ser un Ministerio de la Verdad con miles de trabajadores reescribiendo la historia y vigilando a sus vecinos, y que se complementa además con todos los servicios digitales (webs, aplicaciones, sistemas operativos) disponibles en dicho Internet, cuyos dueños han tenido que bajarse los pantalones y ofrecer sistemas de escucha masiva al gobierno para entrar en el que sin lugar a dudas es a día de hoy el mercado económico más interesante del momento.

Y bajo este prisma, era de esperar que la organización ciudadana respondiese como mínimo con el mismo carácter tecnológico.

paraguas defensa gas pimienta
Imagen de una de las manifestaciones del Movimiento de los Paraguas de 2014

Canales alternativos y diseños no intencionados en aplicaciones y servicios para la organización masiva y descentralizada ciudadana

En 2014 en Hong Kong se vivió otro estado de alerta con «El Movimiento de los Paraguas« (ES/llamado, por cierto, así por el uso de paraguas para interceptar las bombas lacrimógenas y cubrirse del gas pimienta que les lanzaba la autoridad), que como ya ocurriera en la Primavera Árabe (ES), utilizaron las redes sociales (en especial, Facebook) como herramienta principal de coordinación, antes de que los tentáculos del gigante asiático las corrompiera también.

Por supuesto, en el panorama de panopticón actual esto ya no es posible, así que los ciudadanos han encontrado salida a su necesidad de comunicación y organización en otras aplicaciones cuyo objetivo, a priori, no es ni de lejos éste.

Es el caso, por ejemplo, de Tinder, donde cada vez es más habitual encontrase con perfiles (como el que ves en la imagen que encabeza este artículo) que en vez de mostrar carne informan de por dónde será la próxima manifestación.

Ocurre también lo mismo con Pokemon Go, con quedadas multitudinarias con la excusa de cazar algún pokemon legendario que al final se transforman en manifestaciones.

Se están utilizando aplicaciones de compartición de archivos por cercanía, como AirDrop, para enviar anónimamente por la calle panfletos informativos sobre las próximas manifestaciones. Una evolución lógica de la entrega de folletos propagandísticos, que por supuesto está fuertemente perseguida.

Algunas cuentas de streamers en Twitch fueron creadas no para mostrar partidas de videojuegos, sino para que el mundo pueda observar realmente cuánta gente está acudiendo a dichas manifestaciones.

twitch manifestacion
Ejemplo de cuentas de Twitch mostrando manifestaciones en la ciudad

La comunicación de buena parte de estos manifestantes ha pasado de WeChat, que ya sabemos que está bajo el control absoluto del gigante chino, a Telegram, generándose grupos privados en los que la gente informa de dónde está la policía, e incluso parece que decenas de conductores de Uber han decidido sumarse a la causa cerrando su aplicación oficial e informando de su geoposición en tiempo real por estos grupos, de forma que ofrecen una manera rápida y sencilla de ayudar a los manifestantes a huir en el caso de que la policía realice alguna carga.

Pero sin lugar a dudas lo que más me ha llamado la atención han sido las maneras low-cost que ha encontrado la ciudadanía de responder ante el control social al que están expuestos:

  • Para que el gobierno no pueda identificarles en la manifestación, utilizan un método de ofuscación informativa del rostro tan sencillo como lanzar cientos de láseres apuntando a las cámaras de videovigilancia, como se ve en el vídeo inferior.
Ver en Youtube (EN)
  • En una sociedad donde el dinero en efectivo está cada vez menos presente, cada vez más manifestantes están comprando los billetes del transporte público con dinero real para que dicha información no quede registrada a su nombre.
  • Se está llegando incluso a envolver tarjetas RFID, que por allí son muy utilizadas para identificarte y acceder a servicios públicos como el de transporte, con aluminio, por eso de que no puedan ser leídas de forma masiva por las calles.

En fin, que estamos ante una serie de movimientos lógicos de tergiversación de canales. De abuso de diseños no intencionados en aplicaciones y servicios que tienen en este caso como fin ayudar a coordinarse colaborativamente, en un entorno en el que el enemigo es precisamente quien debería velar por nuestros intereses.

Esperemos que todo esto termine pronto y Hong Kong pueda seguir brillando como lo ha hecho, al menos en cuanto a libertad de expresión, estos últimos 30 años…

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