«El lado siniestro de la luna» y la alegoría del populismo

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Hace ya unos días que terminamos por casa de ver «El lado siniestro de la luna« (ES), un thriller de ciencia ficción con el que Netflix nos sorprendía el fin de semana pasado, y que sin lugar a dudas merece la pena.

La obra en sí, y sin entrar en spoilers, es un cántico para los oídos de los que en su día devoramos con presteza otras como Fringe (ES), e incluso para aquellos a los que la ciencia ficción no les vaya mucho pero hayan disfrutado de thrillers antológicos como Seven (ES) o la más actual Unabomber (ES).

La síntesis del largometraje de Jim Mickle parte de una serie de muertes aparentemente inexplicables en las que las víctimas únicamente tienen en común tres diminutos agujeros en la parte posterior del cuello, y que frente a todo pronóstico se repiten cada X años.

A partir de esta premisa, seguiremos la espiral hacia la locura de un Boyd Holbrook (Narcos, Logan…) que hace las veces del policía Thomas Lockart, y que se ve como quien no quiere la cosa envuelto en todo este entuerto.

Es, en esencia, la típica historia del policía que vive atormentado por un caso sin resolver, destruyendo a su paso a toda su familia.

Sin embargo, lo que me lleva a escribir sobre esta pieza y no dedicar este espacio a las múltiples obras que también he devorado estos días (algunas de ellas ya escritas en espera de encontrar el momento oportuno para publicarlas) tiene más que ver con su magistral lectura del nacimiento de un movimiento populista.

Pero lamentablemente para hablar de ello tengo que hacer spoilers, así que si todavía no la has visto y quieres disfrutarla «virgen», por aquí te dejo el trailer y te invito a que dejes de leer todo lo hay a continuación.

¿Qué ya la has visto o vienes aquí para tu dosis diaria de información? Pues sigue leyendo G.G.

Ver el trailer (ES)

La alegoría del populismo (ALERTA SPOILERS)

Decía que estábamos ante la típica historia del policía obsesionado con un caso sin resolver. Pero además, creo que el director ha ejecutado a la perfección una lectura sobre las consecuencias del populismo político haciendo una retrospectiva de lo que ha llevado a ese hipotético Estados Unidos a la situación de caos que se nos presenta nada más empieza la película.

En 2024 EEUU se enfrenta, como sabremos al final de la pieza, a una guerra civil que destroza el país.

Frente a una situación semejante, la pregunta que muchos se harían es ¿cómo hemos llegado hasta esto?

Y es ahí dónde empieza la ciencia ficción porque, casualidades de la vida, un científico ha encontrado la manera de viajar en el tiempo, y lo que es aún mejor, «desactivar» (asesinar, a fin de cuentas) a aquellos perfiles que en la actualidad han creado la base filosófica o militar necesaria para separar a la ciudadanía.

Que la premisa de la obra realmente es hacer una alegoría de los efectos del populismo mostrándonos cómo nace de la suma de unos pocos, y cómo hipotéticamente puede ser erradicado antes de que el daño ya esté hecho si pudiéramos eliminar a los instigadores principales.

Y sí, los viejos del lugar verán claras inspiraciones con Terminator (ES) o incluso con El Efecto Mariposa (ES), en tanto en cuanto la historia se nos presenta del presente al futuro del protagonista, siendo justo al revés la lectura que el espectador debe hacer para entender lo que está ocurriendo y cuáles son las motivaciones de la supuesta asesina.

Y es que la pieza, además de ser entretenida, me ha interesado porque de una manera muy resultona (cinematográficamente hablando) presenta al espectador el poder de la memética:

De cómo ese virus de información creado por una pareja de neonazis y un movimiento de extrema derecha en la calidez de su casa cuarenta años antes sirve de pretexto para que el día de mañana un pianista, un cocinero de comida rápida, o una conductora de autobús, acaben por ser, bien sea directamente o mediante su legado, los cabecillas de un movimiento que destruirá el país y a sus gentes.

El pretexto de siempre (la lucha contra el que es diferente, que en este caso es por puro nacionalismo, pero que vemos en nuestros días reflejado en el miedo a que los inmigrantes nos quiten el trabajo) sirve de catalizador, y como ya ocurriera tantas otras veces en la historia, los fundamentos ideológicos de un populismo tienen poca importancia, ya que son sutilmente diseñados para «infectar» a la audiencia adecuada, que saca sus propias conclusiones y hace suyo el lema.

Un lema que tan pronto puede ser el Make America Great Again de Trump, como un simple Take Back Control que llevaría a la difícil situación económica actual de Reino Unido.

Que igual estoy pecando de ingenuo al mantener la esperanza de que acercando estos debates al populacho mediante el formato cinematográfico vamos a conseguir que aunque sea inconscientemente haya un porcentaje de la sociedad que entienda la importancia de pensar out of the box, de informarse por más de una fuente, y de tener ellos y no las plataformas (periódicos, canales de televisión, redes sociales) el control sobre la información que consumen.

La Cara Siniestra De La Luna utiliza la ciencia ficción para lo que fue creada: una manera entretenida y didáctica de plantearnos preguntas y buscar respuestas más allá de lo que técnicamente somos posibles de solucionar con las reglas de juego actuales.

Y haríamos bien en agradecer que así sea.

La falta de contexto es un problema endémico en todos los esloganes que se viralizan mediante memes colectivos. Y luchar contra ello se me antoja realmente difícil, ya que por supuesto no estamos en la potestad de hacer lo que se hace en la película (afortunadamente, todo hay que decirlo), y el contexto se rompe con educación, una asignatura tan sumamente denostada en los discursos de quienes nos representan.

¿Casualidad? Saca tus propias conclusiones :).

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