chromebooks gaming

No deja de ser anecdótico el hecho de que, un par de semanas después de que Google anunciase el futuro cierre de su servicio de gaming en la nube, Google Stadia, anuncie mediante una entrada en su blog (ES), y en domingo, el lanzamiento de tres portátiles para jugadores.

Por supuesto, no los han desarrollado ellos, sino que vienen de la mano de Acer, ASUS y Lenovo.

Y, por supuesto, montan los tres el sistema operativo de la gran G: Chrome OS.

Leía la noticia hace un momento, y dejando de lado el cachondeo esperable, lo cierto es que un chromebook enfocado al gaming puede tener más sentido del que pareciera en primera vista.

¿Las razones? Pues en los sacrificios que puede/debe hacer, y esa relación prestaciones/precio que podría marcar la diferencia.

Me explico.

portatiles gaming

El hardware y el software necesario para una experiencia de juego EN LA NUBE perfecta

Los portátiles en sí son el Acer Chromebook 516 GE, el ASUS Chromebook Vibe CX55 Flip, y el Ideapad Gaming Chromebook de Lenovo.

  • Los dos primeros montan un Intel Core i5. El tercero, un i3.
  • Los tres vienen con 8GBs de RAM.

Fíjate que ni dicen la versión del Intel Core, ni la generación de la RAM. Es más, ni hablan de una gráfica dedicada.

Que con estas prestaciones, claramente cualquier hardcore gamer se echaría las manos a la cabeza.

  • Los i5 están enfocados a trabajo (como el mío, por cierto), y los i3 no pasan de un uso básico de ofimática.
  • Y sin gráfica dedicada, olvídate (a priori) de jugar a juegos exigentes de la actual generación.

El asunto, por supuesto, está en el resto de prestaciones, y por ende, en su precio.

  • Los tres montan pantallas de alta resolución a 120Hz o incluso más (como el de ASUS, que llega a 144Hz) compatibles con ray tracing.
  • Los tres cuentan con teclados enfocados al gaming retroiluminados, y con función anti-ghosting, algo muy demandado cuando eres jugador.
  • Los tres cuentan con receptor de WiFi 6 o 6E: Algo que todavía no es tan habitual en portátiles de gama media, y que marca la diferencia cuando esperas reducir unos ms la latencia.

A parte de esto, tenemos un acuerdo con NVIDIA, de manera que en el propio sistema operativo se ha integrado la búsqueda de juegos tanto de Android como de GeForce Now, el servicio en streaming de Nvdia. Y, por supuesto, también han colaborado con Microsoft para que sean compatibles con Xbox Cloud Gaming a través de una webapp.

Y por último, tienes el hecho de que el sistema operativo no deja de ser un linux con una capa de Chrome por encima. Es decir, terriblemente ligero, y con el motor de renderizado operando a nivel de sistema operativo.

Juntas estos cuantos puntos, y de pronto tienes unos portátiles que puede que monten un procesador de gama media (ergo, mucho más económicos que si tuvieran que montar un i7 o un i9 de última generación) y no tengan gráfica dedica, pero con el resto de características deberían tener más que de sobra para ofrecer una experiencia de juego en la nube mejor aún que en un portátil gaming con WIndows 11.

Está claro que no hablamos de unos portátiles para jugar EN LOCAL juegos de última generación, pero siempre y cuando tengamos una conexión a red estable (fibra óptica), con estas prestaciones no dudo que, como ha comprobado al parecer GameBench midiendo el rendimiento de los tres portátiles con juegos como Fornite y Destiny 2 en GeForce Now, la experiencia de juego sea brillante.

Que con el juego en la nube (precisamente lo que hacía increíble a Google Stadia, ¡sic!) la importancia de un procesador y una gráfica pasa a un segundo o tercer término. Sencilla y llanamente, lo que necesitas para jugar en la nube es una buena conexión, una baja latencia, y unos periféricos (monitor, teclado) que estén a la altura.

Y eso es justo lo que un portátiles como estos pueden ofrecer.

Más allá del precio, la confianza

Me falta, no obstante, saber el precio final que tendrán en el mercado (no saldrán hasta final de año). Pero vaya, considerando que el procesador y la gráfica es de lejos lo más caro de un portátil, espero portátiles que ronden los 500-700 euros.

Y por ese precio, ya te puedo decir que no hay en el mercado ningún otro portátil gaming tradicional. Aún con la bajada esperable de las RTX de estos últimos meses, por debajo de 1k lo que tienes es un quiero y no puedo.

La duda que me queda, eso sí, es si Google será capaz de volver a posicionarse en un mercado como es el del videojuego después del «feo» que (nos) han hecho con Google Stadia.

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Que la propuesta no es mala, ojo, pero conociendo a los de Montain View, lo mismo el año que viene les da por abandonar Chrome OS en favor de Fucsia OS, Andromeda, o lo que diablos estén trabajando. Y aunque a priori esto no debería ser un impedimento para seguir disfrutando de GeForce Now, de Xbox Game Pass o de Amazon Luna (desde Chrome vas a poder seguir jugando como desde cualquier otro ordenador), a saber si esas integraciones exclusivas y nativas, a nivel de core, sí siguen estando disponibles…


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