Para cosas como esta sirve la figura del whistleblower

USA Patriot Act

Lo comentaba hace un par de semanas en la lista de correo de esta comunidad, y lo hacía de forma cauta, porque aunque la suerte estaba echada (y parecía que al final íbamos a salirnos con la nuestra) todavía podían las cosas cambiar.

Pero los días pasaron, y no hubo movimiento en contra. La USA Patriot Act (EN) expiraba este lunes, y con ella, la capacidad de la NSA para realizar escuchas telefónicas masivas.

Es una victoria a medias

Y lo hay que dejar muy claro. Que la USA Patriot Act haya expirado no significa que el poder y los tentáculos del gobierno de EEUU hayan perdido la batalla. Simplemente que a día de hoy cuentan con una herramienta menos.

Gracias a la cuarta enmienda, realizar actualmente el espionaje telefónico masivo es inconstitucional, y por ende, podemos tachar la nueva de victoria.

Ahora bien, en la mesa de muchos senadores está ahora mismo el paquete de medidas de la USA Freedom Act (EN), que es básicamente el mismo lobo (ligeramente más moderado) con otra piel. Y probablemente acabe aceptándose y entrando en vigor.

¿Qué diferencias hay entre la USA Patriot Act y la USA Freedom Act?

A considerar, varias:

  • Mientras la primera daba libertad total a las agencias de inteligencia americanas para, en nombre de la patria, acceder a los datos telefónicos, extractos de tarjetas de crédito o metadatos de comunicación, la nueva ley obliga a que estos fijen un objetivo claro (por ejemplo X persona o X grupo), den los motivos oportunos y demuestren legalmente que hay indicios para pensar que esta persona o grupo está relacionada con el terrorismo.
  • Con estos datos, los Tribunales de Vigilancia Secreta Extranjera formarán un comité formado por cinco abogados para contraargumentar la petición de los servicios secretos (antes no era necesario).
  • Las agencias de inteligencia tendrán que presentar anualmente un informe de transparencia sobre todos los casos y sujetos a estudio. En la USA Patriot Act no tenían porqué hacerlo.
  • Ahora el llamado “Agente de una potencia extranjera” es ampliado, para englobar casos como los que se están viviendo con el yihadismo (americanos que acaban engullidos por la yihad). Eso quiere decir que en este caso, ganan poder.
  • Sabedores que los verdaderos terroristas saben moverse como pez en el agua para evitar sospechas (de todas esas millones de escuchas algún terrorista habría…), también amplían el ámbito de actuación para asegurar que las agencias de inteligencia tengan una capacidad operativa suficiente para realizar esas escuchas de forma rápida en aquellos sujetos que cambien de terminal y utilicen estrategias de despiste.

Algún claro más que oscuros, pero en todo caso, y como decíamos, el mismo lobo con distinta piel.

El discurso que de verdad importa

Sin embargo, hay un hecho que no nos pueden negar, y es que esto ocurre gracias a la figura de un whistleblower como Snowden. Una persona que un buen día, harto de participar en la falacia de la democracia de su país, y sabedor de que sus acciones, pese a la condena del gobierno, son realmente lo que la patria espera que el ciudadano haga, decide mandar al cuerno su vida y sacar a la luz, sin tapujos de ningún tipo, los atropellos que ese mismo gobierno está realizando con la excusa de la protección ciudadana.

Un héroe (no hay otra forma para definirlo) al nivel de otros muchos en distintos países, que anteponen el bien común a su propia seguridad, y que luchan activamente por tejer una sociedad más justa para el día de mañana.

Un ciudadano americano que es ejemplo de lo que la ciudadanía americana (y en líneas generales, de lo que la ciudadanía de cualquier nación) espera de cada individuo, obligado a vivir fuera de su país no porque en verdad sea un terrorista o un peligro para la nación, sino porque atenta al sistema de poder al que todos debemos someternos.

Un sistema injusto y cada vez menos necesario, que teme el poder del pueblo, sabedor de que si este se levanta (pacíficamente como en el caso de Snowden, no hace falta llegar a las manos), esa minoría que abusa sistemáticamente del poder se verá acorralada, y tendrá que ceder ante la evidencia (EN).

Si de algo tiene que servir la muerte de la USA Patriot Act es para que usted, ciudadano español, mejicano, colombiano, argentino, venezolano,… tenga presente que al final el tiempo da la razón a los justos, a los verdaderos héroes de un país.

Que el llamado radicalismo, el extremismo que los gobiernos de medio mundo han sutilmente inyectado por medio de la educación en el imaginario de la sociedad, no son más que palabras para definir aquello que día tras día a usted como a un servidor nos choca. Esas incongruencias que hacen que los de arriba jueguen con más ventajas que el resto de nosotros, y que sean capaces de mantener un status quo desequilibrado e injusto amparados por la ley del miedo.

NO. 14 años después de la puesta en vigor de la USA Patriot Act, lo único que se ha demostrado que esas escuchas masivas no han servido nada más que para controlar a la sociedad. No han encontrado ninguna correlación entre su ámbito de actuación y la disminución del terrorismo. Ninguna.

Era una escusa. Una patraña más del poder, que aprovechaba magistralmente un suceso tan terrible como el atentado a las torres gemelas para ganar en control, amparándose en el miedo de la ciudadanía.

14 años más tarde, y gracias al empuje de las revelaciones de Snowden, la USA Patriot Act pasa a mejor vida. Y quizás venga precedida de la USA Freedom Act, más moderada pero a fin de cuentas parecida.

Y quizás a muchos nos sepa a poco.

Pero es una victoria del pueblo frente al gobierno. Una victoria de esos supuestos “radicales” hacia el sistema. Una victoria más de las muchas que aún nos quedan por vivir.

Porque ahora mismo hay cada vez más pequeños whistleblowers en cada país, en cada vecindario, que están despertando. Personas como usted y como yo, con una vida normal, que un buen día deciden dejar de vivir de rodillas y entrar en acción, denunciando con nuestra mejor arma (la comunicación) las injusticias que nos rodean.

Ahora, quien tiene miedo, es el poder.